Nuevo ciclo de Formación en Manq’a ¡Nuevos sueños por cumplir!

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Nuevo ciclo de Formación en Manq’a ¡Nuevos sueños por cumplir!

En febrero, Manq’a inició un nuevo ciclo de formación con 366 jóvenes (65% mujeres), repartidos en las 10 escuelas Manq’a en el país. A pesar de la crisis sanitaria que atraviesa el mundo, los y las participantes siguen en su proceso de formación, gracias al compromiso y esfuerzos de nuestras y nuestros facilitadores, que nos cuentan su experiencia y los retos de este ciclo particular.

Este año, hemos empezado con un nuevo ciclo de formación. Notamos que este grupo es particularmente joven y con altos índices de vulnerabilidad. Sin embargo, son jóvenes muy motivados y curiosos: ¡preguntan mucho! Tienen la voluntad de cambiar sus vidas, hambre de aprender y ganas de revalorizar lo nuestro, nuestra comida típica. A pesar de su situación, notamos que son personas fuertes que dicen “Yo quiero; yo puedo”.

Es así que como facilitador/a, debemos guiar a las y los jóvenes durante este aprendizaje de la gastronomía. Les acompañamos en un camino que no conocen, y que es apasionante. Es inculcarles a enamorarse de la cocina y de la filosofía de Manq’a. Más allá de la formación técnica, es transmitir valores y actitudes. Es motivarles a soñar y darles las herramientas para cumplir sus sueños.

Adaptación en tiempo de coronavirus

En estos tiempos de cuarentena, nuestro rol tiene que adaptarse para que las y los jóvenes no pierdan el hilo de su formación. Desde hace unas semanas, desarrollamos la formación con herramientas virtuales. Primero tuvimos que aprender a usar estas nuevas tecnologías, realizamos pruebas con nuestros colegas y familias para entender cómo funcionaban. También tuvimos que adaptar nuestros contenidos y encontrar nuevos materiales para que las y los participantes puedan practicar en casa: les mandamos videos sobre técnicas de corte o el manejo de cuchillo, por ejemplo.

Es cuestión de adaptarse y modificar el programa para que los participantes se vayan asimilando. Pero también implica cuestionarnos como facilitador/a nuestra forma de ser; sobretodo reflexionar en lo que tenemos que hacer para seguir motivando a las y los jóvenes. Son retos importantes.

Durante esta crisis, observamos muchas dificultades en las y los jóvenes, y hay casos críticos. Están muy preocupados por el tema económico: sus padres no pueden salir a vender o trabajar, muchos tienen también que contribuir a los ingresos de la familia, y en este contexto es complicado. También les preocupa el tema sanitario y la salud de sus familias, y muchos no cuentan con el material adecuado para protegerse. También hay varios casos de jóvenes que están alejados de sus familias, ya que vinieron a la cuidad para estudiar y no pueden regresar al campo o a sus comunidades.

Para enseñar, hay que aprender a amar

Son jóvenes resilientes;  que han encontrado  algún tipo de apoyo. Y nosotros/as, que estamos siempre en contactos con ellos, vemos la forma de ayudarlos, de motivarlos y levantarles el ánimo. Tenemos que adaptarnos a sus necesidades, para que puedan seguir en el camino de su formación. Por ejemplo, muchos tienen dificultades para conectarse a la plataforma del curso, ya sea por falta de crédito o mala señal. Por esto, vemos las maneras para que reciben por igual el material, o en ciertos casos le pasamos datos para que se conecten. Estamos en permanente coordinación y comunicación con ellos/as, estrechando nuestros lazos más allá de una relación profe-alumno/a. También, les damos un apoyo más emocional: escuchamos sus dificultades, les hacemos leer y cuestionarse para que estén ocupados/as y aprovechan este tiempo. Esto es Manq’a: somos una gran familia y vemos las formas de apoyarnos y tener empatía.

Saldremos de esto fortalecidos/as

Son tiempos difíciles, pero también rescatamos cosas positivas. Al estar más tiempo con nuestra familia, valoramos estar con ella, aprender de ella y a compartir las tareas domésticas. En segundo lugar, estamos desarrollando nuevas habilidades, buscando nuevos métodos de enseñanzas con el uso de las herramientas virtuales. Estas motivan a las y los jóvenes a leer, a investigar por cuenta propia, haciendo auto-aprendizaje. Ven que Internet no sirve sólo para conectarse al Facebook, pero que existen muchas otras cosas que puedes aprender en línea. También observamos que la gente come mucho más en casa, y menos comida chatarra, valorando los productos de nuestra tierra y una alimentación más sana. Son tiempos que nos lleva a una reflexión sobre la importancia de cambiar nuestras maneras de ver y de cuidar al medio ambiente.

En este contexto, queremos transmitir nuestros mensajes a las y los jóvenes Manq’a, y a todas las personas que nos leen: “Hay que vivir el presente, afrontar la realidad, e ir aprendiendo de las cosas que van pasando. Es importante poder adaptarse a la situación, no ser negativos, no desanimarse, no rendirse: ¡como el sol que sale todos los días, aunque haya nubes o no! Juntos, con empatía y cuidándonos mutuamente, podemos sobrellevar esto. Tenemos los recursos suficientes para afrontar esto: educación, solidaridad, reflexión y perseverancia. ¡Existe una vida por delante, un mundo por construir, y hay que ser parte de este cambio para construir nuestros sueños!”

Las y los facilitadoras/es Manq’a

Alejandro, Anelisse, Daniela, Dina, Edwin, Gary, Jannet, Mariel, Natalio, Natividad, Varinia, Virginia, Wiliam, Wuara